Los niños y la astrología

Es común que sólo conozcamos nuestro signo solar y etiquetemos a todos según su día de cumpleaños u horóscopo, pero en realidad astrológicamente todos tenemos todos los signos y planetas en nuestra carta.

De hecho la ciudad de nacimiento y la hora exacta son de vital importancia para poder tener una Carta Natal dónde te sientas identificado. Ya que de esto depende el Ascendente y la distribución de las casas astrológicas, que son los diferentes escenarios donde nos desenvolvemos.

Para el caso de los niños y la astrología, en los primeros años de vida lo que mas resalta es su signo lunar que nos conecta con nuestras emociones en su estado más puro. Y su mercurio para saber como aprende y se comunica.

El ascendente va irse desarrollando como su personalidad a lo largo de su vida dependiendo de sus experiencias, y bueno venus y marte también desempeñan un papel importante a temprana edad, su equilibrio entre lo masculino y femenino.

Un buen dato es conocer la luna de nuestros peques porque cuando la luna está una vez al mes en ese signo se ponen más sensibles. Y como madres y padres tener esa información nos permite manejar esas emociones y actitudes desde la consciencia sin caer en círculos viciosos que nos frustren o se tornen en patrones limitantes para el niño.

De hecho conocer la carta de nuestro hijo nos sirve para dejar de hacer comparaciones entre hermanos y acceder a niveles diferentes para comunicarnos y enseñarles a cada uno desde su espacio personal, creando así mejores relaciones y un ambiente más equilibrado como padres.

Te invito a ver el video de @karlaalcuadrado dónde muestra de forma muy divertida la manifestación de los 12 signos en los niños durante la cuarentena.

Fase Prenatal (0 a 9 meses de gestación)

Desde el momento de la concepción es una fase que queda registrada en la casa 12 (puedes ir al artículo de la casa 12 en link) de la carta natal de una persona, así como las razones por las cuales una mujer decide procrear a un hijo quedan en su psique a través de su fase intrauterina.

La vida en el útero activa el arquetipo de la Unidad, el impulso de querer ser uno con la totalidad. De hecho el conocer la casa 12 nos permite reconocer los procesos inconscientes que nos acompañan a lo largo de la vida. Y también nos muestra las experiencias que vivimos en el útero de mama y las emociones que nos marcaron a través de nuestra madre.

Un ejemplo real de esto es de una mujer que salió embarazada sin planificarlo y sin formalizar la relación, al compartirlo con el padre, el mismo se asustó y dijo que eso no era posible porque él no podía tener un hijo en ese momento. Aún así la madre siguió adelante y el padre la acompañó sin embargo por sus miedos el niño percibía un rechazo.

Cuando el bebé nació saludable, y el padre lo cargaba el bebé experimentaba una inquietud y no paraba de llorar. Al ver esta situación una sabia amiga le dijo al padre que hablara con su hijo y le dijera lo importante que era para él y lo mucho que lo amaba. En este sentido el padre recordó su primera impresión sobre “no querer tenerlo” y lo cargó y le pidió perdón y le expreso todo su amor. Ese día el niño dejó de llorar y hasta hoy unos 20 años luego son una familia feliz.

Fase del nacimiento (El parto)

La hora del nacimiento es la que marca el Ascendente, el arquetipo de la iniciación, y además de indicar los rasgos de la personalidad que se ven a simple vista, el signo del ascendente nos muestra el cómo iniciamos las cosas en la vida, por eso conocer los detalles del parto nos da pistas de cómo nos comportamos para dar inicio a nuestros proyectos en la vida.

Por ejemplo, una persona que nació bajo un parto natural, sin mayor complicación podrá liderar su vida, a diferencia de una persona que nació con una cesárea programada que no le dieron elección, puede ser que necesite apoyo para emprender, que sea necesario un empujón de alguien o la aprobación de otro.

Y también diferente a uno que inicio su parto pero al final requirió ayuda para salir e incluso una ne-cesárea en su proceso de inicio puede ser dudar y retroceder hasta que alguien le tienda la mano.

Fase Oral (desde el nacimiento hasta los 24 meses)

En esta fase la principal relación del niño con el mundo es través de la boca y de la lactancia, el niño se lleva todo a la boca, y es de vital importancia recibir caricias, contacto y mantenerse en brazos. Se activa el principio de la supervivencia y nos vamos formando una creencia del amor y el cuidado.

Aquí la luna es el planeta predominante porque nos comunicamos a través de las emociones básicas como el miedo, el amor, la tristeza, etc. Y la luna representa cómo el niño ve a su madre, por ejemplo un niño con una luna en Leo en conjunción a marte en casa IV, puede notar el patrón emocional dramático y autoritario de mama. Puede ser que la única autoridad que reconozca sea la de la madre.

Durante los primeros años de vida el niño se formará su opinión de si el mundo es seguro y si obtendrá lo que necesita. Teniendo presente el signo lunar e incluso la fase de la luna en la que se nace, los padres pueden estar atentos para manejar las emociones de sus hijos.

Se puede fácilmente detectar un comportamiento específico como una pataleta si el niño tiene la luna en tauro cuando la luna esta una vez al mes en ese signo. O si tiene luna en géminis aprovechar esa luna para estimular su curiosidad y aprendizaje.

También se desarrolla la confianza o desconfianza cuando vamos aprendiendo a gatear y caminar y vamos logrando obtener o no lo que queremos. La influencia de mama y la confianza que ella nos proyecte va a influir mucho en esta fase.

Fase Anal ( de 2 a 4 años)

A partir de los famosos “terribles 2 años” el niño empieza a experimentar su poder. Esta fase se asocia con los esfínteres anales y la mayor ocupación del niño es aprender a controlarlos. En esta fase nos formamos una creencia u opinión sobre quienes somos, es decir, comenzamos a probar nuestro poder, nuestro valor y nuestras capacidades.

Aquí ya no se trata de confianza, sino de trata de desarrollar autonomía, ¿cómo soy? Poderoso y eficiente o desagradable y sucio e impotente.
En esta fase es importante conocer el signo Solar y dónde está ubicado el planeta marte. Estos dos puntos planetarios son los que se identifican con el poder y la autonomía. En la fase anal se destaca la autoafirmación y el dominio de sí mismo ante la vergüenza y el manejo del poder.

Igualmente es curioso que aquí en esta etapa se exalte la creatividad y el primer contacto consciente con nuestros genitales, por eso además del Sol y marte, yo exploraría la casa V y a Plutón.

En general el tema de sentir vergüenza se desarrolla en esta etapa, al igual que el tema de cuando retener y cuando aflojar, llevado más adelante en el tema de la gestión emocional, el control de las heces en la niñez se asocia al control emocional y cómo suprimimos nuestros sentimientos o los expresamos libremente.

Para los padres ayudar a controlar los esfínteres bajo el respeto y el amor y sin juzgar o reprimir, que sea de manera natural y no forzada, es vital para el empoderamiento del niño.

Fase edípica (4 a 6 años)

Para esta etapa ya se incluye una tercera persona a diferencia de las otras dos dónde se marca un poco más la interacción madre e hijo. Aquí ya el padre viene a jugar un rol más evidente, ya que el niño comienza a tener más consciencia del padre y de la relación entre sus padres. Aquí el arquetipo es el de la Unión, unir el amor y la voluntad, como integrar la fase oral con la anal.

Aquí el planeta a tener más presente es Venus, y se comienza a expresar de manera más clara la sexualidad, algunos autores ahora marcan esta etapa solapada con la fase anal y comienzan a estudiarla desde los 2 a los 6 años.

El niño va a comenzar a sentir algo distinto y más fuerte por la figura del sexo opuesto, sea papa o mama. El varón reconoce a la madre como diferente a él y se pone en contacto con su femineidad interna y su deseo. Y la niña desea al padre tomando contacto con su masculinidad interna. La resolución de este complejo de Edipo se resuelve cuando el niño deja de competir con el padre para el caso del varón y comienza a imitarlo, o la niña deja de competir por el amor de papa con la madre y comienza a ser su aliada.

Aquí el arte de ser padres y conocer el venus nos da pistas sobre cómo el niño expresa, da y recibe amor. Ya que en esta etapa el padre o madre del sexo opuesto debe aprender a poner limites con amor.

La edad escolar (5 a 11 años)

En esta última fase Mercurio pasa a ser el protagonista, ya que es el momento de cultivar las capacidades de enseñanza aprendizaje como padres y además entran en la escuela a y comienzan las relaciones con otras personas fuera de la familia. Pata esto es definitivo como nos comunicamos.

El arquetipo que se activa es el de la productividad y la competencia, y también entran en el juego Saturno y Júpiter que son los planetas reguladores.

Conociendo el Mercurio del niño podemos acompañarle en su forma de aprendizaje, conocer su manera de pensar, sus habilidades manuales y desde dónde se comunica. Y complementando con la casa III tener pistas de como se siente el niño en el ambiente escolar.

Por ejemplo teniendo a Júpiter en Casa III el relacionamiento del niño en la escuela será fluido y cómodo. En cambio teniendo a Saturno puede ser que aflore sus miedos e inseguridades, y preocupación por adaptarse.

Un mercurio en casa IX nos puede indicar que al niño le interesará conocer nuevas culturas, puede tener facilidad para los idiomas, se interesara ppr viajar a otros países y concretará una carrera profesional.

Y finalmente la casa VI nos dará pistas de como cultivar sus habilidades, y se expresará el trabajo en equipo, así cómo su salud en esta etapa también dependerá de esta casa.

La carta Natal del niño

Desde mi perspectiva como madre la Carta Natal se ha vuelto una importante guía para poder ir adaptando mis formas de crianza y también para reconocer mis actitudes y patrones como madre que debo sanar y mejorar, así como escuchar de manera más activa lo que mi hija no me sabe comunicar aún por su edad.

En mi caso aunque soy la madre y me toca poner límites, también me autoregulo en el momento en que ella toma un comportamiento que causa desarmonía, es como mi termostato, cuando la niña se sale de su centro inmediatamente me miro como madre para observar en que estoy fuera de foco para poder volver al centro.

Creo firmemente que la Carta Natal es cómo el manual de instrucciones de una persona, y eso como padres nos ayuda a poder reforzar y reconocer las capacidades del niño así como sus procesos de mayor dificultad en los cuales debemos guiarlos y acompañarlos los primeros años de vida.

 

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